El historiador venezolano Michel Otayek, hermano de Daniel Otayek y excuñado de la actriz Patricia Schwarzgruber, recurrió una vez más a sus redes sociales para denunciar una serie deirregularidades en la custodia de su sobrino Mauricio Otayek Schwarzgruber. 

Al parecer, Patricia no pudo sacar al niño de Venezuela por no tener todos los permisos necesarios.Sin embargo, habría tomado una fotografía del juguete favorito de Mauricio en la obra de Cruz Diez, característica del Aeropuerto Internacional de Maiquetía, para hacer creer que sí se había llevado al bebé con ella. 

De pronto, mientras empacaba, se sintió embargada por pulsiones de rabia y crueldad. Le ocurría a menudo y una vez más se dejó arrastrar por ellas sin oponer la menor resistencia. Embriagada casi hasta el delirio por el amargo influjo de su ira se le ocurrió entonces el plan perfecto. Guardaría en su cartera el juguete favorito de su pequeño hijo. Lo fotografiaría horas más tarde recostado en una maleta sobre un piso que todos conocen y sobre el que suceden numerosas despedidas. Después, protegida de cualquier consecuencia legal, o más bien policial, que le pudiese acarrear la puesta en marcha de su plan perfecto, compartiría la sugerente imagen por las redes, segura de que en cuestión de minutos llegaría, cortesía de alguno de sus seguidores reales (no los comprados, que sólo le sirven para engañar a sus anunciantes), a ojos del padre de su hijo. Luego, en el transcurso de los días siguientes, se dedicaría a divulgar imágenes y videos cuyo contenido ambiguo fomentase dudas sobre si en efecto habría violado una vez más la ley, en este caso llevándose al pequeño del país sin la debida autorización. Deslumbrada por la magia iracunda de sus propias maquinaciones fue incapaz de comprender, mientras guardaba el juguete en su cartera, que el plan era en realidad demasiado perfecto. Transparentemente perfecto. Calculando cuantas noches de sueño le quitaría al padre de su hijo, no pudo prever que el precio que pagaría por tratar de desvelarlo sería descubrir ante el público, como nunca antes, las verdaderas e inconfesables razones de su propia conducta. Ignoraba, además, que el padre estaría al tanto de los detalles de su viaje y del verdadero paradero de su hijo gracias a la solidaridad secreta de gente muy pero muy cercana a ella. Ignoraba, en fin, que puesto en marcha su plan perfecto él dormiría tranquilo mientras ella se desvelaría esperando señas de su insomnio. #ElPlanPerfecto

A post shared by Michel Otayek (@motayek) on

Vía El Farandi



Dejanos tus comentarios

Comentarios

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here